Chiste jesuita

 

El papa negro (si no entiende, querido lector, guglee).

El papa negro (si no entiende, querido lector, guglee).

Una familia argentina, residente en Italia, va a buscar a los franciscanos para pedirles un favor.

—Hermanos, estamos participando en un concurso para ganar un Maserati. ¿Podrían ofrecer una novena por nosotros, por favor?
—Claro, pero ¿qué es un Maserati?
—Es un auto de lujo, hermano.
—¡De ninguna manera! ¡Nosotros no rezamos novenas por esas cosas!

Entonces van donde los jesuitas.

—Hermanos, estamos participando en un concurso para ganar un Maserati. ¿Podrían ofrecer una novena por nosotros, por favor?
—¡Un Maserati! ¡Claro, tremenda máquina! Nosotros tenemos uno. Pero… ¿qué es una novena?

Lo malo del chiste es que es verdad.

Pero eso no es lo peor.

Lo peor es enterarse de que es verdad por un papa jesuita al que le molesta que se recen rosarios: son cosas del pasado, dice, cosas que dan risa, dice, cosas que le preocupan.

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Adivine el personaje [I]

Conocedores del aburrimiento, no pocas veces acédico, que asedia —no pun intended— a nuestros amigos neoconservadores vecinos en el ciberespacio, el equipo de redacción de El Blog del FAQ ha pensado en una divertida propuesta: el novedoso entretenimiento “Adivine el personaje”. Amigo o amiga neoconservador(a) que nos lees y te duermes amodorrado en el almíbar postconciliar del “Todo va primaveralmente de maravilla”: ¿te cansaste de seguir pensando que los buenos son los buenos y los malos son los malos?; ¿te pican acédicamente las ganas de pasarte al lado progresista de la fuerza y pensar que los buenos son los malos y los malos son los buenos? No te preocupes, El Blog del FAQ tiene para ti —franciscahumildemente— la solución: el nuevo juego “Adivine el personaje”. A través de amenas y divertidas adivinanzas, romperás tus paradigmas y te sacudirás el molde de encima.

Para empezar con el pie derecho (perdón por la palabra), te proponemos una adivinanza no tan fácil. Esta vez no es un personaje sino una institución: ¿de cuál se trata? Empecemos.

¿De qué institución se trata?

a) Confederación Francesa para el Matrimonio Gay

b) Asociación de Lesbianas, Travestis, Gays, Bisexuales, Heterosexuales Comprometidos y Tutti Frutti de Francia

c) Federación Francesa en Pro de la Destrucción de la Familia y de Cualquier Valor Humano

d) Conferencia Episcopal Francesa

e) N. A.

 ¡Adivine el personaje! Hay fabulosos premios (por ejemplo, salir del error y vivir en la verdad).

Oído al pasar [I]

“Disculpen, pero primero quiero ver que a Nuestro Señor se le rinda el culto que se merece con majestad y decoro, que la liturgia coincida con lo que en verdad cree la Iglesia sin distorsiones, que haya recta doctrina para que el pueblo de Dios no se desvíe de su camino por senderos llenos de lucecitas multicolores que huelen a puertas anchas, que el sumo pontífice se haga respetar por sus obispos y por las conferencias episcopales; después de eso recién prestaré atención a de qué color son sus zapatos, si toma bus o camina, o si toma Chianti o prefiere una Quilmes. Gracias”.

Humilde ayuda para apologetas neoconservadores

Alejandro Bermúdez

Alejandro Bermúdez

Nos comentaba ayer un lector sobre el mal rato que, con toda seguridad, estarán pasando algunos periodistas y divulgadores —como Alejandro Bermúdez, José María Iraburu o Luis Fernando Pérez Bustamante— al contosionar sus razonamientos para defender una supuesta hermenéutica de la continuidad en el tema litúrgico entre Benedicto XVI y su santidad Francisco: intentó con mucho arrojo empezar la reforma de la reforma, el primero, y la viene destruyendo por completo, el segundo.

Aunque parezca mentira, en El Blog del FAQ nos condolemos con el sufrimiento neocón, de modo que la simple fantasía de estos tres hermanitos —como diría seguramente el primero de ellos— sudando frente a sus teclados, nos quitó el sueño. Por esa razón, El Blog del FAQ hizo suya la preocupación, e indicó a nuestro comité de salvataje de neocones que no podría dormir hasta no hallar una solución (práctica, por cierto, que por sí sola ya haría las delicias de los mencionados).

Después de este proceso, el comité nos alcanzó esta pequeña propuesta que franciscahumildemente ponemos a su disposición a manera de carta abierta. Va con cariño.

Es evidente y clarísimo, pero clarísimo, que existe una continuidad entre el magisterio litúrgico de nuestro genial papa, el querido Benedicto XVI, de grata memoria, y el magisterio litúrgico de nuestro genial papa, el ya querido Francisco: quien no quiera verlo es una persona con dos dígitos de cociente intelectual… ¡y dos dígitos bien bajitos!

Pero de todas maneras, aquí en [ACI Prensa/InfoCatólica/etc.] se lo vamos a explicar. Nuestro genial papa, su santidad Benedicto XVI, emprendió un esfuerzo por renovar la liturgia llevándola a sus fuentes, a beber de su sobriedad, elegancia y belleza originales. Hizo esto no solo en sus propias celebraciones litúrgicas —y me consta personalmente—, obedientes a todas las rúbricas, cargadas de recato y belleza al mismo tiempo, rescatando elementos antiguos como el saturno, el camauro, el fanón; sino que también lo hizo quitando la prohibición haciendo explícito que nunca estuvo prohibido en la Iglesia celebrar la misa con el rito romano ordinario según el misal de 1962, la correctamente mal llamada misa tridentina: todos recordamos el hermoso y genial motu proprio Summorum pontificum, que desde esta [bitácora/página web/portal/canal, etc.] fuimos los primeros en alabar, celebrar y, sobre todo, difundir y recomendar, etc. Además, el genial antecesor del genial papa Francisco se empeñó bastante en corregir y sancionar abusos litúrgicos de personas que no comprendían o no tenían claro el rito romano. Por su parte, nuestro genial papa, su santidad Francisco, sigue en esta línea de renovación y de purificación y embellecimiento de la liturgia. ¿Y cómo?, se preguntarán varios de ustedes. Pues al desobedecer varias normas litúrgicas, al improvisar y hacer lo que le viene en gana, y practicar diversos actos que constituyen claros abusos litúrgicos —explícitamente sancionados—, nos hace ver la gran y urgente necesidad de volver a lo que Benedicto ya se esforzó por hacer. Nadie como nuestro genial sumo pontífice, el querido papa Francisco, ha hecho tanto en tan poco tiempo por mostrar a la Iglesia la necesidad de una reforma litúrgica con reglas más claras y enérgicas.

Va con cariño, amigos apologetas neoconservadores: esperamos que lo sepan apreciar y que le den buen uso a este material que le costó una amanecida a nuestro equipo. Humildemente creemos que de otra manera no se puede enlazar en continuidad la obra litúrgica de ambos pontífices, geniales los dos al mismo tiempo, por cierto.