Esperpento sagrado [II]

Hace unas cuantas entradas hacíamos un comentario sobre esto:

Iglesia minimalista

Ludwig Schwarz, obispo del lugar donde construyeron la cosa, cree que eso es una iglesia católica.

En otras palabras: está de acuerdo con que se celebre misa ahí.

Está de acuerdo con que Nuestro Señor esté ahí.

Que Dios lo perdone.

Nuestro equipo de redacción (porque tenemos equipo de redacción) no está de acuerdo con monseñor Schwarz. Y vamos a explicar por qué.

  • Porque, en primer lugar, esa cosa ni siquiera tiene un nombre católico: le llaman Centro Oasis de Atención Pastoral, como si se tuviera vergüenza de decir que es un lugar para adorar a Dios; peor aun, como si se tuviera vergüenza de decir que es un templo católico (“qui enim me confusus fuerit et mea verba in generatione ista adultera et peccatrice et Filius hominis confundetur eum cum venerit in gloria Patris sui cum angelis sanctis”).[1]
  • Porque eso que está ahí, en el lugar grande aquel (nos resistimos a llamarlo presbiterio, pues no lo es), es una mesa y no un altar: dado que la misa es la renovación incruenta del sacrificio de Cristo en la cruz, este debe ser realizado sobre un altar —léase, sobre una piedra sacrificial— y no sobre una mesa.
  • (Esto último no lo decimos los loquitos de El Blog del FAQ; lo dice el Código de Derecho canónico —el postconciliar, el del 83—: “Según la práctica tradicional de la Iglesia, la mesa del altar fijo ha de ser de piedra, y además de un solo bloque de piedra natural”).[2]
  • Porque la mesa aquella, por si fuera poco, está al mismo nivel del suelo, donde están los laicos, cuando debería estar elevada por medio de unos escalones para evocar el monte Calvario, donde Nuestro Señor se ofreció: “El presbiterio es el lugar en el cual sobresale el altar, se proclama la Palabra de Dios, y el sacerdote, el diácono y los demás ministros ejercen su ministerio. Debe distinguirse adecuadamente de la nave de la iglesia, bien sea por estar más elevado o por su peculiar estructura y ornato” (el destacado es nuestro);[3] bueno, “peculiar estructura y ornato” sí que tiene.
  • Porque, además, el mismo Código dice que debe observarse “[…] la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo reliquias de Mártires o de otros Santos […]”:[4] no vemos ninguna (ni creemos que haya).
  • Porque no hay reclinatorios; de hecho, es tan minimalista que ni siquiera hay asientos. La lógica detrás del edificio no concibe que haya gente que alguna vez tenga que arrodillarse: está pensado para cualquier cosa menos para la adoración (véase más adelante).
  • Porque no hay confesionarios. La lógica detrás del edificio no concibe que haya gente que alguna vez peque.
  • Y, sobre todo, porque no está el Santísimo Sacramento… a no ser que ese agujero indigno detrás de la mesita de burócrata sea un sagrario. Esperemos que no, pues las normas son bastante claras respecto al decoro y respecto al protagonismo del sagrario.[5] (Dicho sea de paso, no contentos con lo anterior, maltratan el altar al ponerle ese mantel tan coqueto).[6]
Atención al detalle: ¿sagrario?

Atención al detalle: ¿sagrario?

Y no se pierdan la cereza de la torta: esta iglesia tiene bar.

Vitrales.

Vista del bar, al fondo.

Sí, eso que ve usted allá al fondo es un bar. ¿Quiere verlo más de cerca?

Bar 2

Bar (visto más de cerca).

El alucinado arquitecto que comenta el conjunto pontifica entusiasmado: “La sala abierta en su totalidad alberga la capilla y el bar, y por lo tanto establece una apertura única e integración”.[7] Con un bar dentro de un templo así, ya creemos que se logrará bastante integración (y muy única, por cierto).

(Las fotografías son de David Schreyer, excepto la del vitral, que es de un tal Polland).

[1] Mc VIII, 38: “Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles”.

[2] CIC, cc. 1235-1239. También: “Según la costumbre tradicional de la Iglesia y por su significado, la mesa del altar fijo debe ser de piedra, y ciertamente de piedra natural” (Institutio generalis missalis romani, n. 301, tomado de la Editio typica missalis romani del año 2002).

[3] Institutio generalis missalis romani, n. 295.

[4] CIC, c. 1237,  § 2.

[5] “La sagrada Eucaristía se reservará en un sagrario sólido e inviolable, colocado en medio del altar mayor, o de un altar lateral, pero que sea realmente destacado, o también, según costumbres legítimas y en casos particulares, que deben ser aprobados por el Ordinario del lugar, en otro sitio de la iglesia, pero que sea verdaderamente muy noble y esté debidamente adornado” (Instrucción Inter oecumenici, n. 95).

[6] “Por reverencia para con la celebración del memorial del Señor y para con el banquete en que se ofrece el Cuerpo y Sangre del Señor, póngase sobre el altar donde se celebra por lo menos un mantel de color blanco, que en lo referente a la forma, medida y ornato se acomode a la estructura del mismo altar” (Institutio generalis missalis romani, n. 304).

[7] http://goo.gl/1bvWj

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Un comentario el “Esperpento sagrado [II]

  1. Wamba dice:

    Pues no sé que porcentaje de los templos católicos son heréticos. Pero seguro que muy alto. Y si tuvieran que ajustarse a las normas de San Pio V, casi ninguno seguro. Ya no hay misterio ni nada. Me estoy dando cuenta que BXVI llevaba razón. El hundimiento de la fe y la decadencia de la Iglesia es debido al maltrato o las herejías litúrgicas.

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